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De la Edad Media a La Edad Moderna
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          La edad Media y la Edad Moderna no fueron precisamente los mejores momentos para la prevención cardiovascular. Las guerras y el aumento incesante de la población centró los problemas de salud en las infecciones que eliminaban casi por completo poblaciones enteras. No es extraño entender, que las medidas preventivas que marcaron estas épocas eran aquellas que se centraban en el tratamiento curativo y preventivo de infecciones sobre las heridas y la mejora de la salubridad de las poblaciones para evitar las epidemias de peste, viruela y otras enfermedades.

          Quizá podría ser reseñable el comienzo de la enfermería moderna, que como bien hemos comentado anteriormente se centraba en el cuidado de heridos en las guerras. Definió un campo inmaduro hace 300 años y que es ahora campo esencial para conseguir el éxito en nuestros programas de Prevención y Rehabilitación Cardiaca. No hay que olvidar que hablar de prevención y cuidados es hablar de enfermería, y un programa de Prevención y Rehabilitación Cardiaca debe estar centrada en la figura de una enfermera que, con el apoyo de médicos, dietistas y psicólogos, debe ser la guía del paciente hacia el cambio en su estilo de vida.
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          En aquella época Florence Nightingale planteó un modo diferente de tratar. El objetivo fundamental de su modelo era conservar la energía vital del paciente y, considerando la acción que ejerce la naturaleza sobre los individuos, colocarlo en las mejores condiciones posibles para que ésta actuara sobre él. Su teoría se centró en el medio ambiente. Creía que un entorno saludable era necesario para aplicar unos adecuados cuidados de enfermería. Afirmó que hay cinco puntos esenciales para asegurar la salubridad de las viviendas: aire puro, agua pura, desagües eficaces, limpieza y luz. Indicó la necesidad de la atención domiciliaria: las enfermeras que prestan sus servicios en la atención a domicilio deben enseñar a los enfermos y a sus familiares a ayudarse a sí mismos para mantener su independencia. Su modelo consideraba la enfermería como una vocación religiosa, sólo para mujeres. Sus puntos fuertes fueron la educación, la experiencia y la observación. La práctica de la enfermería implicaba el uso adecuado del aire fresco, la luz, el calor, la limpieza, la tranquilidad, y la oportuna selección y administración de dietas. Todo ello con el menor gasto posible de la energía vital del paciente para evitar la enfermedad.

          Marie "Madre" Seacole, como sería llamada por las tropas británicas, nació en Kingston, Jamaica, en 1805. Estuvo igualmente en la guerra de Crimea como Florence Nightingale a pesar de que ni el gobierno británico ni ella misma le reconocieron su utilidad inicial en el frente. Gracias a su vasta experiencia en la lucha contra enfermedades tropicales (fiebre amarilla, disentería, etcétera) había llegado a la conclusión de que la higiene y ventilación de los ambientes, junto con la buena alimentación de los enfermos, eran factores decisivos en el éxito del tratamiento de las enfermedades. Aunque suene extraño, estas cuestiones no eran comúnmente aceptadas por los parámetros médicos de la época. Por supuesto su beneficio preventivo al igual que Florence fue más marcado en el tema infeccioso que para la prevención de una casi inexistente en aquella época cardiopatía isquémica.

          Hoy en día, una heredera de sus ideales, al igual que los médicos como herederos de las riquezas de Hipócrates, es la cabeza visible y conductora de nuestro proyecto de Prevención y Rehabilitación Cardiaca.